COMER DULCES A DIARIO

Seguro que en tu vida has soñado con comer dulces a diario sin tener remordimientos cuando te los estabas comiendo. Ahora, tus sueños se pueden hacer realidad. No es cuestión de contar calorías, sino de prestar atención a la procedencia de éstas. Con ingredientes que no aporten grasas ni azúcares añadidos de manera externa, podemos elaborar cualquier clase de bizcocho, tarta, pastel, crema, helado… hay un sinfín de combinaciones y posibilidades, todas las que quepan en tu mente. Coge esa receta que tanto te gusta y, simplemente, cambia. Cambia aceite por leche desnatada, yogures normales por desnatados, azúcar por edulcorantes acalóricos, saboriza con aromas, especias… No es cuestión de privarse, o de, “si se te antoja un dulce, por uno no pasa nada”. ¡Sí pasa! Deja esos antojos para el fin de semana y ponte a cocinar! No encontrarás dulces limpios en los supermercados. Recuerda que eres lo que haces a diario. Tu vida cotidiana debe estar llena de alimentos nutritivos, no de basura, ya sean dulces o salados. Come limpio, come de todo, come mucho y sé feliz!

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